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PERSONALIDAD DE EL CONEJO O GATO

EL AÑO DEL GATO

Un año plácido, necesario tras el año feroz del Tigre. Después de todas las batallas del año anterior, deberíamos irnos a algún lugar retirado, a lamernos las heridas y descansar un poco.
El buen gusto y el refinamiento primarán sobre todo, y la gente reconocerá que la persuasión vale más que la fuerza. Época de coexistencia armónica, en que la diplomacia, las relaciones internacionales y la política volverán a recuperar el terreno perdido. Actuaremos con discreción y haremos concesiones razonables sin gran dificultad. Es época de estar atentos a no ponernos demasiado blandos y tolerantes. La influencia del Gato tiende a consentir a quienes gustan en exceso de la comodidad, con lo que su eficiencia y su sentido del deber se verán dañados.
La ley y el orden serán laxos, no habrá rigidez en la imposición de normas y reglamentaciones. Nadie parece muy inclinado a preocuparse por estas realidades desagradables: están ocupados en divertirse, agasajar a otros o simplemente, en tomarse las cosas con soda. El ambiente es de quietud y calma, que pueden acentuarse hasta llegar a la somnolencia. Tendremos tendencia a postergar las tareas desagradables tanto como sea posible. Se podrá hacer dinero sin demasiado esfuerzo. Nuestro estilo de vida será lánguido y ocioso, permitiéndonos los lujos que siempre hemos anhelado. Un año benigno y sin prisas. Por una vez, es posible que lleguemos a sentirnos felices y libres de preocupación, sin demasiados disgustos.

LA PERSONALIDAD GATO

Una persona nacida en el año del Gato posee uno de los doce signos animales más afortunados. El Gato, o Liebre, como se lo llama en la mitología china, es el emblema de la longevidad, y se dice que su esencia se deriva de la Luna. Al mirar la luna, un occidental puede decir jocosamente que es un queso de bola o contar a su hijo el cuento del Hombre de la Luna. Los chinos, al mirarla, ven en ella a la Liebre de la Luna, detenida junto a una roca, bajo un árbol de casia y sosteniendo en sus manos el Elixir de la Inmortalidad.
Durante el festival chino de mediados de otoño, cuando se dice que la Luna presenta su más bella faz. los niños chinos siguen llevando, encendidas, linternas de papel hechas con forma de Gato, y suben a las colinas para mirar la luna y admirar la Liebre de la Luna. El Gato simboliza la gracia, los buenos modales, el consejo sano, la bondad y la sensibilidad ante la belleza. Su hablar dulce y la gracia y vivacidad de sus modales le conceden los rasgos más deseables en un diplomático de éxito o en un hábil político.
De igual manera, una persona nacida bajo este signo llevará una vida tranquila, disfrutando de la paz, el silencio y un ambiente armónico. El Gato es reservado, tiene temperamento artístico y finura en el juicio. Por su minuciosidad, podrá ser también un erudito. Se destacará en el ámbito del derecho, la política y el gobierno. Sin embargo, tiende a ser también de ánimo taciturno y en esos momentos aparecerá como ajeno a su ambiente o indiferente a su prójimo. El Gato es sumamente afortunado en los negocios y en transacciones monetarias. Astuto en las negociaciones, siempre puede aparecer con una propuesta o alternativa adecuada y que lo beneficie. Su aguda perspicacia comercial, unida a su don de negociador, le asegurarán un rápido ascenso en cualquier carrera.
Aunque exteriormente pueda asumir un aire de indiferencia ante las opiniones ajenas, en realidad el Gato es muy sensible a la crítica. Su técnica de "vale más esquivar que pelear" puede ser engañosa y. cuando se lo propone, puede ser de una astucia diabólica. Es decir que, al mismo tiempo que un nativo del Gato es tierno y complaciente con sus seres queridos, en su trato con los extraños puede mostrarse superficial e incluso despiadado. Afable y tolerante consigo mismo, goza de las comodidades que él mismo se crea y le gusta poner en primer plano sus propios deseos. Le irrita muchísimo que lo molesten, porque él es persona considerada, modesta y cuidadosa, y le gustaría que los otros también lo fueran. Cree sinceramente que a la gente no le cuesta nada ser recíprocamente amable y él hará siempre un esfuerzo por ser cortés, incluso con su peor enemigo. Le enferman las jactancias y cualquier tipo de animosidad manifiesta.
Pese a su naturaleza tranquila y engañosamente dócil, una persona de este signo es de voluntad tuerte y de una seguridad en sí misma poco menos que narcisista. Persigue sus objetivos con metódica precisión, pero de tal manera que siempre pasa inadvertido. Si algo hay de lo que no se podrá acusar al Gato es de ponerse en evidencia o de no tener vergüenza. Nunca se hace notar. El rasgo especial que hace del Gato un negociador tan formidable es su inescrutabilidad. Siempre es difícil evaluar correctamente lo que piensa.
Por lo común, los modales del Gato son impecables. Es raro que use palabras rudas, y jamás recurrirá a vulgarismos ni expresiones sucias para dejar bien aclarado algo. De todas maneras, tampoco lo necesita, porque él tiene sus propias técnicas. El Gato es capaz de cobijarse bajo este manto de decencia para socavar a sus oponentes. Lo más común es que sus credenciales sean impecables, o por lo menos que las tenga en orden. Cuando esté en pos de algo, te invitará a beber y a cenar en los mejores lugares y te adivinará todos los caprichos. Entonces, cuando hayas comido hasta hartarte y estés gozando, satisfecho, de ese carísimo puro, te pondrá delante el contrato para que lo firmes. Antes de que te des cuenta, te habrá desjarretado. Y lo habrá hecho con tal destreza que ni siquiera te habrá dolido. Lo siento por ti, amigo. Eres una víctima más de la Liebre incomparable. ¿Entiendes ahora por qué Bugs Bunny consigue siempre las zanahorias en todas las historietas? En ocasiones, el Gato puede parecer un poco lento o excesivamente circunspecto, pero eso se debe a su sentido innato de la cautela y la discreción. Se puede estar seguro de que los de este signo leerán las cláusulas en letra pequeña antes de firmar ningún documento. Gracias a su capacidad para evaluar personas y situaciones, el Gato puede darse el lujo de ser presumido... y por cierto que lo es.
La recatada Gata es muy considerada y comprensiva con sus amigos: excelente chica para trabajar con ella. salir de compras o, simplemente, pasar un rato. Es deliciosamente cálida e ingeniosa, y su compañía es siempre un descanso. Tiene muchísima energía para las cosas que le gusta hacer, y es capaz de seguir incansablemente la pista a alguna antigüedad o de planear hasta el último detalle la boda de una amiga. Pero cuando siente que ya tuvo bastante de toda esa historia, pues... lo que puedes esperar es que deje plantada cualquier cosa que esté haciendo, aparte sus refinadas patitas y se desplome. Esa es la parte filosófica del Gato. ¿Sabes por qué la Gatita puede mantenerse tan serena comedio de toda esa acción frenética? El secreto está en saber cuándo tiene uno que recargar las baterías, y eso. no hay quien sepa mejor cuándo y cómo hacerlo que el Gato.
Mientras todos se matan en una precipitación loca por llegar a alguna parte, la Gata sabe que mañana el mundo seguirá estando ahí. Entonces, ¿a qué tanta prisa? ¿Por qué no te sientas tú también? Es posible que ella te prepare una buena taza de té y te ayude a olvidar toda esa frenética carrera. En cualquier situación, siempre puedes confiar en el autodominio de la Gata. Se fijará en el número de matrícula del coche que escapó, o por lo menos recordará que el conductor llevaba pantalones de color camello o zapatos con plataforma. Y mientras estéis en la comisaría prestando declaración, ella recordará con toda calma los detalles y te ayudará a responder a esas preguntas tan fastidiosas.
En resumidas cuentas, el Gato es quien realmente sabe vivir y, lo que es más, está más que dispuesto -o dispuesta- a dejar vivir. Ni aguafiestas ni fanático de la disciplina y de ojo : siempre atento, el Gato sabe cuándo evitar las críticas. No le gusta avergonzar en público a nadie. Es experto en el arte de salvar la cara, tanto la suya como la de otros, y si hay alguna manera en que pueda evitar herir tus sentimientos pues, lo evitará. No dudes que. mentalmente, toma nota de tus errores y de los progresos. Pero si las cosas no son tan graves como para ser irredimibles, de todo corazón te las dejará pasar. Es un rasgo que lo hace querido y popular. Una ventaja de esta manera de ser es que el Gato se hace de muy pocos enemigos, es decir que rara vez se mete en líos. La gente reacciona siendo generosa con él y dejándole pasar cosas también.
Si lo necesitas, nadie será capaz de escucharte con más simpatía que él (salvo la Oveja). Pero si bien sabe ser un excelente sedante, y es capaz de escuchar con paciencia, no asumirá otro papel que el de un consejero pasivo. Es, sobre todo, un intelectual, realista y pacifista. No esperes de él que salga con las banderas desplegadas a luchar por ti; eso sería pedirle demasiado. La verdad es que, por mas amigos que os sintáis los dos, el Gato jamás se decidirá a acompañarte en el ascenso al Calvario. Te prestará el dinero para pagar el abogado o la fianza, si lo tiene, pero no mucho más que eso. Y si empiezas a ponerte demasiado fastidioso, puedes dar por seguro que encontrará una manera tan rápida como elegante de desaparecer de tu vida.
La donosa y refinada señorita Gata no tendrá inconveniente en casarse con un millonario chapado a la antigua antes que con un zagal fascinante, pero sin un céntimo: el primero podrá proporcionarle las ventajas y lujos que para ella son necesidades. Quien sea su pareja tendrá que ser lo bastante poderoso como para protegerla y mantenerla como se estila, y lo bastante sensible como para desaparecer cortésmente cuando ella esté de ánimo sombrío y no quiera que la molesten.
Cada vez que pueda hacerlo, el Gato votará por la vida fácil y holgada. Usará ropa suelta y cómoda, de tela y corte soberbios: suéteres de lana cachemira, blusas de seda natural, hilos y tweeds durables y de calidad. También una estola de visón o de chinchilla, descuidadamente echada sobre el hombro con estudiado aire de negligencia puede identificar a la elegante nativa de este signo. Los diseños charros, geométricos o llamativos ofenden el sentido de armonía y equilibrio de los Gatos. Amable con amigos y colaboradores, el Gato puede mostrarse un poco distante con su propia familia o, simplemente pueden aburrirle las rutinas y obligaciones domésticas. Aborrece los vínculos demasiado estrechos, y se sacará de encima sin contemplaciones lo que invada su intimidad o los amigos con tendencias parasitarias.
Con los problemas difíciles puede ser burocrático y esquivo. Como los compromisos demasiado restrictivos lo enferman, puede ser un experto en pasar la pelota. El varón Gato es afable. Se mueve con la gracia y el encanto de un caballero, lo cual no quiere decir que mientras está cantando tus elogios no esté. también, bebiéndose tu mejor vino. Sí, el Gato gravita hacia la crema de la sociedad y el ocio aristocrático. Aunque, pensándolo mejor, es posible que la crema de la sociedad esté formada por cordiales y elegantes Liebres.
Los mejores ejemplares de este signo se hacen admirar por su cortesía e inteligencia, y la sensatez de su consejo es muy buscada. Los peores son demasiado imaginativos, hipersensibles o, simplemente, de una acida indiferencia. El Gato evita entrar en contacto con la miseria y el sufrimiento humanos, como si fueran una enfermedad sumamente contagiosa. El Gato no es nada fácil de atrapar, y su predilección por la intimidad y el secreto también puede volverse muy represiva. Cuando una persona de este signo se siente amenazada, sus sutiles cavilaciones o su oculto antagonismo pueden expresarse mediante el uso de tácticas subversivas. José Stalin y Fidel Castro, lo mismo que el sudafricano Johannes Vorster, son Gatos. También vale la pena señalar que el rey Bhumibol de Tailandia, admirado y amado de sus súbditos por su vida ejemplar y su devoción a la música, el arte y la armonía doméstica; nació en el año del Gato, lo mismo que el rey Olav y de Noruega, la reina Victoria, Albert Einstein, David Rockefeller y David Frost.
Con todas sus cualidades positivas, un nativo de este signo seguirá valorándose a sí mismo por encima de todo. Si se lo fuerza demasiado, renunciará a cualquier cosa -o a cualquiera- que se atreva a perturbar la calma de su existencia. Es de creencias flexibles y tiene el don de enemistar entre sí a sus enemigos para asegurarse. Para los tipos más débiles de esta especie, la segundad puede ser una obsesión, y rara vez se encontrará a un Gato en situaciones de peligro.
Su amor por la comodidad, unido a lo que le disgustan los conflictos, puede dar al Gato fama de débil, oportunista y complaciente en exceso consigo mismo. A diferencia del Dragón, el Perro, el Tigre o el Gallo, todos los cuales disfrutan, de vez en cuando, con una buena pelea, el Gato no encuentra placer en el combate; no nació para guerrero. Él es más eficaz trabajando entre bastidores. No hay que preocuparse por el bienestar del Gato; es ágil y sagaz, y está provisto del buen sentido necesario para evitar lo que pueda dañarlo. A diferencia de otros signos, que pueden ir en pos de ideales elevados, el principal objetivo del Gato en la vida es simplemente su propia preservación.
Del año del Gato se dice que es portador de paz, o simplemente de un respiro entre conflictos y guerras. De la misma manera, el nativo de este año hará todo lo que esté a su alcance para restablecer la armonía, y si no puede, se retirará de escena. Al Gato le gusta recibir y es un anfitrión estupendo. Su compañía es grata y cálida y tiene una palabra de bondad para cada uno. Pero no hay que dejarse engañar por eso. Sabe más de lo que está dispuesto a decir, y es fácil reconocerlo por su diplomacia. Será el mejor de los amigos, mientras los demás se acuerden de no exigirle demasiado.
El peripuesto Gato es sumamente compatible con los nativos del año de la Oveja, que comparten con él el buen gusto y el amor por las comodidades materiales. También será adecuada una relación con el Perro, o con el sincero y modesto nativo del Jabalí. La Rata, el Dragón, el Mono, el Buey, la Serpiente y el Gato pueden ser buenas relaciones secundarias para él. Pero el Gato no será capaz de tolerar la vanidad ni las críticas del Gallo, no se dejará impresionar por la teatralidad del Tigre, ni estimará la mercurial vivacidad de genio del Caballo.
En resumen, que la Liebre se limita a saltar sobre los obstáculos que encuentra a su paso y se recupera de las calamidades con notable elasticidad. No importa cómo la tiren: siempre cae de pie. Es posible que no esté muy próxima a su familia, pero hará todos los esfuerzos necesarios para proporcionarle lo mejor en todo. Su exterior, de apariencia blanda y vulnerable, está protegido por una coraza de cautela y sagacidad. En la vida, el Gato no se dejará a ningún precio arrastrar a un conflicto, salvo, claro, que sea algo que lo afecte directamente, en cuyo caso tomará las medidas adecuadas para proteger sus intereses. En el corazón del Gato no hay una lucha intensa entre las fuerzas del bien y del mal. Él cree en su propia capacidad para sobrevivir, confía en su propio juicio y está en paz consigo mismo. Es el signo más apto para encontrar la felicidad y contentamiento.
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