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Una Carta Fantasmagórica

En una de las sesiones celebradas en Australia ocurrió un incidente extraordinario: se materializó un hombre que solicitó escribir una
carta a una mujer de Sidney que había asistido a las sesiones un par de veces. Se le dio pluma y papel y escribió una carta de tres
páginas, la metió en un sobre y escribió la dirección de la mujer. Pero nadie tenía sellos. El espíritu pidió prestados seis peniques a uno
de los asistentes y abandonó la habitación para ir a comprar uno a la tienda de al lado. El vendedor, al ver que era un fantasma el que
compraba sellos, tuvo tal susto que olvidó devolver el cambio al muerto. El espíritu se dio cuenta del error al volver a la habitación y
retornó de nuevo ala tienda a por el dinero. La carta fue enviada, y a su debido tiempo se recibió una respuesta. Cuando el espíritu se
materializó de nuevo en otra sesión se le entregó la carta; él la abrió y leyó en voz alta su contenido.
Al cabo de seis años, la habilidad de Spriggs para producir materializaciones había disminuido, pero había desarrollado una nueva
habilidad para diagnosticar enfermedades psíquicamente. En 1900 volvió a Gran Bretaña, y entre 1903 y 1905 prestó sus servicios
médicos en la London Spiritualist Alliance.
La psíquica británica Isa Northage, médium muy popular durante los años cuarenta, desempeñó también un importante papel en el
campo médico. Visitó numerosas iglesias para hacer demostraciones de sus poderes psíquicos, incluidas voces directas y
materializaciones. Pero donde más éxito tuvo fue en los consejos médicos presididos por uno de sus espíritus, el doctor Reynolds, para
lo cual se llegó finalmente a construir una iglesia especial en los sótanos de la Abadía de Newstead. Con el tiempo -al crecer el poder de
la médium- Reynolds llegó a materializarse y a realizar operaciones incruentas en algunos pacientes. El siguiente relato pertenece al
capitán G.S. M. Insall, y está extraído de un libro íntegramente dedicado a esta médium: «Preparamos la habitación y nos pusimos
batas y máscaras, como era la norma con el doctor Reynolds. Todo eso no era nuevo para mí, puesto que antes de que la Primera Guerra
Mundial me obligara a cambiar mi carrera por la aviación había estudiado en los más modernos hospitales de Francia. Entraron los dos
pacientes. [Ambos padecían una hernia.] El primero, el que presentaba complicaciones, se desnudó y se tendió en la mesa de
operaciones. Al otro se le asignó una silla cercana.»
«Comprobé personalmente los instrumentos depositados en un carrito adjunto: pinzas, tapones, jofainas y recipientes. Ningún
instrumento cortante, excepto unas tijeras para cortar gasas. Había también una pequeña linterna. Comprobé la salida de emergencia y
vi que la puerta estaba cerrada con llave y echado el pestillo por dentro; además, una esterilla situada en el dintel impedía toda
corriente de aire. Estaba cerrando la puerta interior que conducía a la iglesia, cuando alguien me avisó de que la médium aún no había
llegado. Abrí de nuevo y ella entró. Apagamos parte de las luces y alguien empezó las oraciones. Podía ver ala médium sentada en su
silla habitual, con cortinas a ambos lados.»
"Al acabar las oraciones se oyó un trompetazo y la voz familiar del doctor Reynolds nos saludó. Tranquilizó a los pacientes y les dio
instrucciones. Me asignaron una jofaina para recoger las gasas y me adelanté hacia la mesa de operaciones. El sonido de la trompeta se
apagó, y a continuación apareció materializado el doctor Reynolds. Era de pequeña estatura. La médium se hallaba en trance profundo.»
«Primero cogió las pinzas y con una gasa y una solución desinfectante limpió el área. La hernia era umbilical. Recogí las gasas en la
jofaina. Después vi cómo colocaba las manos sobre la carne del paciente y cómo éstas desaparecían en su interior. Extendió la mano
pidiendo las pinzas y gasas, de los que en total recogí ocho usadas.»
El doctor materializado comprobó el estado del paciente -quien declaró no haber sentido ningún dolor y encendió la linterna para
examinar el área afectada. No se observaba señal alguna de herida o cicatriz. A continuación el doctor Reynolds dijo que la médium
tenía que descansar un poco antes de proceder a la siguiente operación, y se desmaterializó.

La Materialización De Un Hombre-Mono

No todas las materializaciones de Franek Kluski hubieran sido bien vistas en sociedad. En julio de 1919 hizo su primera aparición en una
sesión de Kluski lo que parecía un hombre-mono. El doctor Gustave Geley lo explica: «Este ser, al que llamamos Pithecanthropus, se ha
presentado diversas veces en nuestras sesiones. Uno de nosotros sintió su enorme cabeza peluda apoyada sobre su hombro y contra su
mejilla.
Su cabeza estaba cubierta por un pelo grueso y áspero. Su cuerpo despedía un olor parecido al de un ciervo o un perro mojado.» Y el
coronel Norbert Ocholowicz, que en 1926 publicó un libro sobre Kluski en Polonia, escribió: «La fuerza de este mono era tal que podía
fácilmente trasladar por la habitación una pesada biblioteca llena de libros, alzar un sofá por encima de las cabezas de los asistentes o
levantar a las personas más pesadas con sus sillas a la altura de la persona más alta. Aunque en ocasiones su comportamiento causaba
temor e indicaba un bajo nivel de inteligencia, nunca pareció tener malas intenciones, sino más bien buena voluntad. Solía mostrarse
amable y servicial.»

materializacion 1materializacion 2materializacion 3
De izquierda a derecha, tres estadios de un proceso de materialización inspirados en las sesiones de William Eglinton.
La neblina que parece surgir del plexo solar del médium toma una forma particular
(la de un objeto, un animal o un ser humano), pero siempre se desintegra.
El espíritu materializado sumergía la mano en un baño de cera líquida y seguidamente en otro de agua fría, para que el molde se endureciera. Después el espíritu se desmaterializaba dejando un molde de cera con una abertura en la muñeca, abertura que solía ser extremadamente pequeña y que parecía indicar la naturaleza «etérica» de la mano.
Molde de cera que se podría definir como «guante del espiritu»,
obtenido durante una de las sesiones de Franek Kluski en Varsovia, durante los años veinte.

Demostración del ilusionista Harry Houdini del método para hacer los supuestos moldes de espíritus con cera.

 

 

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